viernes, 4 de diciembre de 2009

Las flechas azules


Luciérnaga decidió un día tirarse al vacío. Cerró los ojos fuerte y allá fue... ¡PLOF!
Pero no cayó y se estrelló. Porque un piloto la recogió en su avioneta.
Y ahora lleva un cosquilleo pegado al cuerpo. Tiene el corazón suave y rojo. Y los dientes expuestos al sol.

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